“Mariangelica, me extraña de ti…”

Esta vez fue una metida de pata “literal”, pero no de esas que duran 9 meses, (para mi eso jamás lo tildaría de esa forma, por el contrario sería bendición más grande) ésta fue una por andar de stalker que me hizo reflexionar acerca de una frase que en algún momento un gran amigo en ese entonces me dijo: “Mariangelica, me extraña de ti. Que eres un mujer que lucha por aquel que ama” [en ese momento recuerdo que lo miré y me sonreí, no olvidaré que fue en el 2014 recién había terminado una relación.] Y porqué? – es raro que de una chismorreada saliera semejante reflexión guardada en el pasado – Porque siguiendo con la dicha indagación me di cuenta que no era que había perdido esa facultad de luchar lo que quería, sino que hace mucho deje de amar realmente.

Entendí que los últimos años he vivido en un afán de encontrar aquel sentir que jamás volví a percibir dentro de mi; se que vivo enamorada del amor y de ver a las parejas que se aman una a la otra; me gusta verlas porque de una u otra forma reflejan lo que en algún momento de mi vida viví. Y con esto no me refiero a extrañar a quien ya no está, pero si echar de menos esa sensación de plenitud y satisfacción al compartir mi vida, tiempo y espacio con alguien más. Regalarle sin condición lo que más valioso tengo, mi corazón. Eso fue lo que me llevó analizar ese pequeño error que cometí al darle click a un botón.

Al ver lo que esa persona hizo después del suceso, entendí que de una u otra forma no se rinde por quien ama o amó (sólo ellos saben que pasó) y que yo sin saber soy la representación de un miedo que todas llegamos a tener. Lo que desconoce es que tan lejos está de la realidad que recrea su mente, puesto que si algo en mi vida tengo claro es que jamás haría lo que no quiero que me hagan e hicieron a mi.

Descubrí una vez más que he vivido por muchos años acomodando un ideal en cada persona que se me atraviesa y con el pasar del andar se va desenmascarando a la realidad que no es la real para mi. Es por ello que si no lucho por alguien no es que no lo merezca esa persona, es que realmente no es la indicada para mi, al menos no en el momento.

Hace poco tuve la intención de hacerlo, porque de verdad lo sentí pero como bien una vez él me dijo: “por tu mente pasan más cosas que las que realmente suceden” y tiene toda la razón, y es por ello que no me atreví, porque a lo mejor aquella posible historia que recreé en mi mente como algo que podría ocurrir sólo estaba planeada para quedarse ahí.

Esta vez decidí esperar, esperar sin ansias, sin expectativas una vez más, deseando que esta vez no sea yo quien tenga que decidir si tengo que guerrear sino que ambos estamos con ganas de nunca acabar.

MRC

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Aunque suene frase de cajón…

“Cuántas veces sin saber me equivoqué, tuve miedo y por temor no me arriesgué y esta vez voy a confiar en mi intuición… Cuántas vueltas da la vida sin razón y he aprendido a no buscar explicación y hoy de nuevo sin buscarte estás aquí…”

Y fueron estas palabras las que me llevaron a sintetizar mi inspiración, siempre he pensado que si algo nos caracteriza a los amantes de las palabras es su belleza al combinarlas y cómo este juego nos trasporta no sólo a sentir sino a vivir a través otros nuestra propia realidad.

Hoy no ha de ser la excepción, son estas mismas las que saturan mi mente y mi ser, haciéndome reflexionar de mi vida y lo que ha sido en este último año. “Cuántas vueltas da la vida sin razón”, así dice – A.L pero, ¿y si es con una razón desconocida?, es esta mi reflexión.

“Las mejores cosas suceden cuando menos las buscas”… dicen – por ahí. Y, ¡Es cierto! Aunque suene frase de cajón.

Cuando estás a punto de culminar una etapa de tu vida entiendes que vivir sin expectativas pero trabajando por un sueño, te llevará más cerca de ello que tener todo al mando. Llegué a un trabajo no “por error” como dice – mi jefe, llegué porque decidí arriesgarme y confiar en mi intuición, sin certeza de que pasaría luego, pero con la seguridad de que algo mejor me estaría esperando. Y sin más fue así, viví una de las mejores experiencias de mi vida. Momentos que perdurarán en mi mente y corazón eternamente. Aprendí a no buscar explicación, y experimentar lo que es volver a pensar como adolescente pero con la madurez de la experiencia para poder entender cómo ayudar a quienes en mí encontraban una luz.

También, “de nuevo sin buscarte estás aquí”… corazón. Feliz, entregando tus latidos llenos de dicha; sin esperar nada a cambio, sólo viviendo como mejor sabes hacerlo, con emoción, destilando amor del bueno, puro e incondicional. Despejado de todo dolor y dispuesto a brillar desde tu esencia natural. De resto, nada más por decir sólo: Gracias, es la palabra más sencilla pero valiosa que puedo expresar en este momento, gracias a cada uno de los detalles recibidos, vividos y aprendidos porque lo que muchas veces llamamos error, experiencias negativas, castigos, son simples pruebas de las maravillas que se avecinan una vez somos capaces de verlas desde el amor y la gratitud.

Estoy a mitad de un año, un año lleno de eventualidades y sucesos que han dado paso a nuevos caminos llenos de aventuras y transformación, un año de sana locura, en donde no sólo confirmé quien soy, sino lo quiero, y a quienes quiero en mi vida.

Namasté.

– MRC

. . . No suspensivos

Y fue así como dio inicio mi año, último año de veintiañera; la vida regalándome una vez más lecciones para aprender a desaprender. Esta vez fue por medio del yoga, y si en muchas otras ocasiones ya me lo había cruzado pero no así, no de la forma en cómo llegó a mi vida para quedarse.
Muchos piensan que hacer yoga es sinónimo de fitness y mucho cardio, para otro simplemente juntar los dedos, cerrar sus ojos y decir Ummm (como la vaca) pero la verdad es que más allá de todo eso hay un mundo real para mi irreal para otros. Es un universo paralelo lleno de magia y amor en donde no hay espacio para lo imposible, puesto que una vez te incorporas en el, todo empieza a tener sentido y lo que creías que eran piezas sin forma se vuelven protagonistas de una obra más allá de lo inimaginable.
Así pues llegue yo, o más bien llego a mi este viaje al que hace mucho había comprado el boleto pero no me atrevía a disfrutarlo. Un viaje que se convertiría en mi mejor espejo pero sobre todo abismo. Abismo de emociones, acciones y muchas decisiones. En el cual arroje y me deshice de kilos de ataduras y pasado, desamor y malos entendidos hacia mi misma más que hacía el mundo. Entendí una vez más que todo radica en mí, exteriorizándose en mi entorno.
De algo soy cada día más consciente y es de cuanto había dejado de vivir y ser. Cuanto me había negado a sorprenderme y cergarme a conocerme. Creía saber todo de mí, mis razones y mí manera de pensar sin analizar que hay dentro de mi que viene desde el momento en q nací. Y fue allí cuando conocí de donde venía, cuales eran esos rasgos que me hacen ser lo que soy y apasionarme con lo que me encanta. Sin negarlo diré que pase por distintas etapas, y cada vez me convencía que el universo, Dios y la vida me estaban enviando señales de aprendizaje y aliento motivándome a seguir, disfrutar y valorar el camino q había emprendido.

Reconocí lo bueno y también lo malo, absorbí de ambos lo necesario para aceptar lo que soy y hacia dónde voy. Conocí personas que fueron más q un sustento, modelos de vida y experiencias únicas. Otras fueron el mejor reflejo para verme desde los ojos de alguien más. De cada día me llevo un gran recuerdo y valiosa enseñanza, de vuelta con mi cuerpo intacto un poco más gordo de amor y tranquilidad lleno de ilusión y antojos de continuar con esta búsqueda q cada vez q siento q culminó es simplemente una puerta más que se abre hacia ese mundo extraordinario q vive dentro de mí y del que aún me falta mucho por descubrir.

Seis meses después mi año sigue vigente, aún con veintitantos casi para alcanzar mis primero treintas, preparándome en todos los sentidos para recibirlos con mi mejor sonrisa y picardía, agradeciéndoles por los años de experiencia y lecciones. Sin estas mi vida no sería tan divertida de recordar.

– MRC

Un eterno #MientrasTanto

A veces pasa así. Despiertas y todo te indica que es el día para dedicarle unas palabras, y hoy no fue la excepción. Fue ese primer mensaje, uno cargado de un sonriente saludo que me alentó hacerlo; a recordar porqué aún no dejas de estar en mi vida, poniéndome a dudar si quiero dejarte atrás.

Esto es para ti, sí, para ti, mi eterno mientras tanto. Mi compañero de viaje, de andar, de pensamiento y locura.

Para ti que has vivido conmigo un mar de ideas, dudas y sobre todo inspiración. Han pasado cuatro años, tres despedidas en vano, mil canciones, cientos de historias tertuliadas y un sin número de momentos compartidos. Te convertiste desde que te conocí en mi mejor maestro, no sólo por la pasión con la que te expresas de los temas que llenan, sino por la forma en como vives la vida. Muchas veces en desacuerdo estuvimos, otras simplemente escuchaba en silencio con atención mientras mi mente se elevaba imaginando cada situación, recreándola en mi mente permitiéndote expresarte sin ánimo de juzgarte. Así llegaste sin darte cuenta abrir tu interior a alguien que sabias que veía en ti más allá de lo que a simple vista querías mostrar y sin duda a conocer de mí lo más oculto.

Hoy como en otras ocasiones eres el protagonista de mis palabras; esta vez no para despedirme, pero si para recordarme porque llegaste a mi vida. Por qué apareciste en ese preciso instante en que tanto necesitaba alguien que vibrara de la misma frecuencia que estaba y con quien pudiera conectarme sin barreras de por medio.

Contigo empecé a desaprender lo aprendido, a vivir y dejar ir lo que ya no estaba. Sin pensarlo me condujiste a una realidad deseada, mi propia vida; a explorar el mundo desde mi perspectiva y no desde la de los demás. Me condujiste a conocer lo que realmente amo en la vida, y a cuestionarme que es real y que no, pero ante todo a inspirarme con cada detalle que rodea mi existir.

Así es… así resumo sin más que ahondar quien eres para mí, aquel eterno mientras tanto que a mi corazón entró con miedos y pocas expectativas pero que alberga un espacio especial y lleno de amor incondicional ese q se ha robado mi espacio mas guardado. Eres el que sin aviso previo y con tantos obstáculos se fue introduciendo en mi vida para permanecer en ella eternamente, por si de algo estoy segura es que no importa cuán lejos llegue a estar siempre me encontraras.

Sé que nuestra historia está escrita paralela mas no junta, porque permaneceremos unidos por el estrecho lazo de las palabras, ya sea en versos o en prosas; verbales o bañadas en tinta. Al final del día somos dos artistas llenos de pasión y amor por la vida y sus aventuras que solo quienes lo comparten pueden entender. Y es por eso que hoy entiendo que la vida te cruzó de nuevo en mi camino.

– MRC

Un amor ¿verdadero? o un amor ¿por necesidad?…

Y si, fue un deadline lo que apresuró mi escrito, aunque muchas veces fue él el protagonista de mis historias de amor, de odio, incluso de decepción. Por mucho tiempo me dedique a leer sus tweets, ver sus fotos en redes sociales y como utilizaba hashtags con su recua de amores pasajeros de poca duración y mala terminación.

Pero todo esto paso no antes del final de nuestra segunda primera buena impresión. Porque si algo aprendí de un gran maestro en la universidad es que siempre existe una segunda oportunidad para una primera buena impresión, y fue así como inició lo que fue nuestra historia de amor, un amor ¿por necesidad? un amor ¿verdadero?, pues eso no sé y tampoco si alguna vez lo sabré. Solo sé que en ese momento era el amor presente, uno que llegó de forma inesperada, sin reglas ni ataduras; lleno de anécdotas, y muchas aventuras por planear.

No fue hasta años después, una noche como cualquier otra en la que llena de sueños e ilusiones respondí con un “listo, ya bajo”; lejos de imaginar que aquel encuentro cambiaría el rumbo del destino. Algo descuidada y fresca, recibí a quien ese momento era sólo un posible cliente más, un seguidor silencioso de mis locuras y arrebatos. Un seco y tajante personaje que hasta ese entonces había llegado a ser una sombra del pasado.

Él era serio, de mirada profunda y pocas palabras, siempre atento pero cortante. Escasamente mencionaba lo necesario para no ser descortés, al menos así lo recordaba; nunca aquel hombre que tocó a la puerta para recibir lo que sería el intercambio no sólo de bienes sino de miradas e historias que contar.

Por dónde empezar… es ahí donde reside la incertidumbre; algunos dicen que el orden de los factores influye en el resultado, en mi caso este no se verá alterado porque aún no existe una solución. Al menos no una que concluya de manera determinante.

Si iniciamos por el “final” sólo puedo decir que todo terminó estando lejos, a kilómetros de distancia estando en Perú y con un simple mensaje. Aún recuerdo pasar horas de vuelo entre escalas y esperas, escribiendo y deseando nunca haber bajado, revisando en cada oportunidad mensajes que me dieran respuesta a lo que había sucedido. Pero si algo me ha enseñado la vida es que con cada caída aprendemos a ser más fuertes, a ver desde perspectivas distantes, a seguir adelante y hablar siempre desde el corazón. Y es lo que haré, contaré una historia que aunque haya sido corta para mí, guarda un gran espacio en mi corazón.

Entre risas, postres e intercambios de miradas, todo fue encajando. Era la primera vez que lo veía, a pesar de conocerlo por casi una década, nunca lo había detallado, no solíamos intercambiar más de unas cuantas frases, aquel distanciamiento que nos caracterizaba dejaba de existir. Estaba conociendo un sujeto del que escasamente sabía su nombre y referencias exactas. Era un extraño cada vez más interesante y algo difícil de descifrar al instante pero poco después fácil de identificar; con el cual por primera vez en mucho tiempo sentía que pertenecía, que no debía cohibirme y permitirme ser. Ser aquella consentida, mimada y espontanea niña que vive dentro de este cuerpo de mujer; volví a sentirme libre, sin ataduras y respaldada por alguien que entendía lo que me hacía feliz. Bailar aun cuando su cuerpo le dijera que no quería, llenarse de maizena aun cuando su piel luego le rindiera cuentas; dejarme jugar con sus juguetes tecnológicos sólo porque tenía antojo y permitirme sabotearle sus rutinas en el gym eran pocas de las tantas cosa que me hacían feliz.

Esas notas sorpresas y los “baja, quiero darte un beso” quedaron tatuados en mis recuerdos siendo participes de lo que hoy llevo como regalo de lo que un gran hombre alguna vez hizo por mí. Llenando la check list con los detalles que me enamoran. Porque si algo me hace feliz no es solo una torta de zanahoria y una taza de café sino esos pequeños detalles que son invisibles para los ojos de quienes no quieren ver lo que el corazón le muestra.

De nuestra posible historia pasada, poco o nada hay que contar. Tan sólo era un personaje más en la lista de conocidos que la vida nos coloca con un fin. Pero que luego el destino nos cruzó con otro plan y que hasta el día de hoy seguimos creando recuerdos de etapas vividas juntos, revueltos y a distancia.

Este año te volví a ver, caminamos de la mano juntos, esta vez no frente al mar como en tantas ocasiones lo hicimos, sino cobijados por el frío de las montañas. No con una etiqueta sino simplemente con una mirada más madura y conscientes de lo que somos y queremos, sin esperar nada mutuamente, dejándonos guiar por la noche recordando lo que fuimos y nunca dejaremos de ser.Dos amantes de la aventura, dispuestos a seguir un camino que nos lleve directo a la locura, una locura de felicidad e historias por contar.

A ti, que hoy lees esto, gracias. Gracias por ser parte de mi vida; como lector, protagonista, crítico o de la forma en que estés, porque es por personas como tú que me siento a escribir. Me inspiran a seguir un sueño, lograr un objetivo y continuar creyendo en el amor.

– MRC

Para aquel que decida amarme…

Tú si, tu que decidiste fijarte en mi por alguna razón conocida o incluso desconocida por mi. Quiero decirte q si realmente quieres amarme hazlo de mi todo, de mis locuras, mis amarguras, mi ternura hasta incluso de mis distanciamientos. Si, distanciamientos que mucho necesito para no sentirme atada, porque amar es libertad y es lo que soy, soy libre, espontánea, terca, inocente pero también maquino las cosas mucho más rápido de lo que crees.

Amo las hadas, el mundo de fantasía, vivo enamorada del amor y lo que con el venga. No busco un príncipe azul porque a ese ya lo tengo y por partida doble, solo quiero un hombre que me entienda, valore, se arriesgue a luchar por mi y viva conmigo la gran aventura q es la vida.

Si después de esto aún piensas igual, venga vamos, déjame invitarte a la travesía más hermosa y aventurera que podrás experimentar jamás, porque si de andar se trata, aquí estoy porque como dicen por ahí “Esos ahí mismitos tuyos, mmm te llevan a kilómetros sin darte cuenta”.

-MRC

“Gente inoportuna”

Me gusta la “gente inoportuna”, esa que cruza las puertas de tu corazón cuando menos te lo esperas. Son personas que traen vientos de colores, que alborotan nuestras sonrisas cuando ya teníamos las ilusiones apagadas y que casi sin saber cómo, se acomodan en nuestra alma como si siempre hubieran formado parte de ella…

Llámame loca si gustas; pero este tipo de personas son las que me encantan, personas como las que describe Valeria Sabater en este artículo, maravillosamente inoportunas, esas que llegan a nuestra vida para quedarse. Sin importar como o cuanto permanezcan presenten nunca saldrán de tu mente y corazón. Aquellas que con una simple mirada te llenan de colores tu existir, esas que te inspiran a ser mejor y entender que estamos rodeados de matices increíbles que dan una tonalidad perfecta, y  aunque haya un poco de desenfoque de por medio la nitidez es el toque que nos corresponde darle desde la perspectiva que queramos.

Personas que aunque creas que no es el momento para recibirlas en tu vida por creer no estar preparada, te ayudan abrirles un espacio que sin darte cuenta te van robando otros más apoderándose de una gran cantidad.

Se puede hablar con certeza y propiedad una vez lo hayas experimentado, es por ello que lo hago. Hace un año lo conocí, de la forma más inesperada e inolvidable posible pero a su vez la más emocionante en mucho tiempo. Su nombre no he de mencionar, al menos no por ahora… dicen que cuando queremos que las cosas se hagan realidad a veces es mejor aprender a callar y dejar que el universo se encargue de todo. Pero como romántica que soy se me es imposible obviarlo. Recuerdo perfecto las primeras palabras que cruzamos, como trascurrió todo desde el instante que nos vimos por primera vez. Recuerdo claramente que no hubo palabra, anécdota que se escapara. Miradas inocentes pero con un toque de Mamihlapinatapei que sólo dos testigos podían grabar.

– MRC