Bohemio de pasión…

Tardé 3 años para decirte adiós. Hoy más que tristeza tengo una sonrisa en mis labios porque nuestra despedida fue con un sincero y de corazón TE QUIERO. Se que siempre fue así pero nuestros miedos nos llevaron a ver las cosas desde una perspectiva diferente, en la que compartíamos camino pero no destino y mucho menos metas.

Tanto me enseñaste que ahora es mi deber desaprender y seguir mi camino hacia donde siempre quise llegar, el amor incondicional.

Siempre serás aquel maestro inolvidable, indiscutiblemente aquel que encontró en mí ese lado que nunca me atreví a explorar, pero del que hoy decidí apartarme para volver a la esencia principal que es vivir desde el 💜.

– MRC

No fue casualidad, fue causalidad.

“Desde niña he vivido enamorada del amor, de cupido. He unido muchas parejas, unas que apenas empiezan, otras que están a la espera pronta de recibir la bendición de Dios.”

Es extraño sentir como mis dedos tiemblan al teclear cada letra mientras pienso en las palabras que utilizaré para describir esta historia. Una de tantas que llevo en mi mente y que sólo mi consciencia es testigo de.

Siempre he sido la celestina, aquella que con susurros le dice al joven enamorado que no reprima sus sentimientos puesto que esa chica por quien haría cualquier locura está dispuesta abrir su corazón en cuanto él se disponga a sacar todo eso que lleva por dentro. ¿Pero qué hacer cuando dejas de ser parte del backstage y te conviertes en la protagonista del guión? (Aun me tiemblan las mano, cada vez más fuerte y con más frecuencia.)

Fue en vísperas de lo que muchos llaman “San Valentin”, un día cualquiera para mí, pero no para él. Un día en el que entregaría lo que sería la excusa para una historia de Causalidad y no de Casualidad. Con un abrazo efusivo y una larga charla de nuestras experiencias en España empezó lo que no sabríamos que sería el inicio de un nuevo despertar. Todo fue tan natural pero a la vez tan extraño que cuando regrese a mi habitación, lo único en lo que pude pensar fue “¿Porque me siento así? ¿Que acaba de suceder?”, no deje de pensar en más nadie que no fuera él y lo que había pasado en ese lapso de tiempo que me dejó tan anonadada.

Su aspecto era diferente, no era el mismo que había conocido hacia tanto tiempo atrás, sentí una libertad y confianza tan fuerte que me asustó; una conexión más allá de cualquier fenómeno natural, que mi reacción inmediata fue escribir y decir “Amiga me acaba de pasar algo que jamás en la vida había sentido.” Pero me quede callada, no dije más, trague mis palabras y pensé “SOLO SON LOCURAS MIAS” fue solo una CASUALIDAD.

Casualidad que se convertiría en Causalidad sin saber, no dejaba de pensar en eso que sentí tan extraño esa noche. Continué con mi vida normal, a sabiendas que tan solo había sido un encuentro de negocios y un reencuentro casual. Entre snapchats y pláticas cortas muy matutinas fue aumentando la frecuencia, ya no solo el protagonista era el tráfico o la terapia de conducción sino el “hay muchos lugares que te enseñaré”. Como dicen… “No es la cantidad sino la calidad de los momentos vividos”. Pasé de tener 560 de score en snapchat a tener casi 1,700 en un par de días. La vida me empezó a callar cada una de las palabras que alguna vez dije y ensañarme que era hora de darme una segunda oportunidad.

Así pasaron los días, entre un postre, risas y anécdotas que solo dos amantes de la aventura pueden compartir, el destino nos unía. Un destino con muchas respuestas a tantas incertidumbres del pasado y lecciones de vida para comprender que hay que escuchar el silencio para encontrar el camino…

-MRC

Pistas del alma…

Tengo 26… 26 años de alegrías, tristezas, miedos y dudas, pero también de momentos que me han enseñado y mostrado lo bella que es la naturaleza y el propósito por el cual estamos en ella y hacemos parte de.

Cuando era niña jugué y soñé en ser grande para poder hacer realidad la cocina, los paseos en carro, mis garabatos en una gran galería arte. Nunca fui princesa pero si fui diseñadora de sueños y aventuras, en donde la imaginación no tenía límites. Vivía en mi propio mundo de fantasía, diversión, donde lo que más importaba era sonreír y contagiar al resto de alegría y positivismo.

A medida que iba creciendo supe que no todo era «Color de Rosa» como dicen por ahí. Que el amor duele, que no todo permanece y que la vida continúa. También que la inseguridad provoca envidia y hace daño.

Pero la enseñanza más valiosa de cada una de las experiencias de mi vida ha sido “Buscar mi propio ser”. Encontrar quien soy, mi objetivo en la vida, conocerme y entender por qué soy diferente a los demás y cómo estos me complementan en mi crecimiento. “PORQUE… NUNCA NOS INVOLUCRAMOS CON ALGUIEN POR CASUALIDAD, PUES HASTA LAS RELACIONES MAS INFORMALES NOS DAN LECCIONES Y NOS DEJAN ENSEÑANZAS”.

Hoy sigo mi proceso, cada día que pasa conozco algo de mí y desconozco otro, pero siempre con el propósito de conseguir mi meta y sentirme satisfecha. Al mirar a mi alrededor y me detengo para analizar lo mucho que a evolucionado la sociedad, me entristece ver cómo hemos dejado de vivir las distintas etapas de la vida. La tecnología más que ayudarnos nos ha sometido a un ritmo de estrés y afanes en donde las niñas ya no juegan con muñecas sino que pasan a serlas o simplemente van por la vida sin pisar fuerte, sin dejar huella in dejar rastro del camino que recorrieron para llegar donde están.

Soy cursi, me encanta ver las películas de Disney y todas aquellas que tengan un toque “Girly” como les digo yo. “Today 13, Tomorrow 30” es una de estas, refleja exactamente lo que anteriormente mencionaba pues cuenta la historia de una niña que se convierte en mujer de la noche a la mañana dándose cuenta que su deseo de crecer no era lo suficiente para ser feliz, y que una mala decisión puede cambiar toda tu vida.

-MRC